El calcio en las dietas vegetarianas

Si queremos tener huesos fuertes debemos prevenir la pérdida de calcio antes que aumentar su ingesta. Eso dice, entre otras cosas, esta interesante nota publicada por la Comisión de Médicos para la Práctica Responsable de la Medicina (PCRM)

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Muchas personas prefieren evitar el consumo de leche. Algunas la evitan por su contenido de grasas saturadas, colesterol, proteínas alergénicas, lactosa y a menudo trazas de contaminación, o simplemente debido a que no se sienten bien después de ingerir productos lácteos. La leche se vincula también al inicio de la diabetes (juvenil) tipo 1 y a otros trastornos graves. Afortunadamente, existen muchas otras fuentes excelentes de calcio.

El mantener los huesos fuertes depende más del prevenir la pérdida de calcio que de aumentar su ingesta.

Algunas culturas no consumen o consumen pocos productos lácteos e ingieren típicamente menos de 500 miligramos de calcio por día. Sin embargo, estas personas por lo general tienen un bajo índice de osteoporosis. Muchos científicos piensan que el ejercicio y otros factores tienen más que ver con la osteoporosis que la ingesta de calcio.

El calcio en el organismo

Casi todo el calcio que tenemos en el organismo se encuentra en los huesos. Existe una pequeña cantidad en el flujo sanguíneo, cuyo propósito es ocuparse de funciones importantes, como la contracción de los músculos, mantener el ritmo cardiaco y transmitir los impulsos nerviosos. Read More

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Taichi chuan san shou

San shou es el combate libre, en el que se trata de aplicar todas las técnicas del estilo respetando ciertas reglas. Esta pelea es parte del programa “Wushu Masters” dedicado al taichi chuan, emitido por la televisión china. Los competidores practican el taichi de la familia chen. La competencia se desarrolla sobre una plataforma de lei tai; no se permiten golpes a la cara ni golpes de puño y los luchadores usan protección en el pecho. La edición está muy cuidada y permite apreciar en cámara lenta los momentos más destacados.

En este primer video hay tres situaciones interesantes: una barrida (0:19), un golpe de hombro luego de bloquear una patada circular (0:24) y un derribo de dos piernas (0:45)

En el segundo video se va consolidando la ventaja del competidor de cinturón rojo y hay seis situaciones muy interesantes : (0:08), (1:57), (2:13), (2:40), (4:43) y (4:56)

En este último, el de cinturón rojo vuelve a aplicar, pero con más furia, la llave de brazo del video anterior (0:17)

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Mi conjuntivitis

El tema de la uroterapia -el uso de la propia orina con fines terapéuticos- genera cierta aprensión en aquellos que no la practican y es comprensible que esto ocurra.
No es mi intención ahora convencer a nadie de las ventajas de este método, pero sí quiero contar mi experiencia más reciente.

Hace poco me agarré una bruta conjuntivitis en el ojo izquierdo, seguramente por tocármelo con las manos sucias. El asunto es que resolví el problema haciéndome baños de ojo con mi propia orina. Para eso usé un coso como el que aparece en la imagen, que se puede comprar en cualquier farmacia

Lo llenaba con orina y me hacía el lavado de ojo, tres veces al día. En tres días desapareció la conjuntivitis.
Muchas veces usé mi orina para resolver problemas cutáneos, picaduras de insectos, dermatitis, nudillos lastimados; pero en las conjuntivas, es la primera vez.

Moraleja: hay que lavarse periódicamente las manos con agua y jabón.

Advertencia: no todos pueden usar su propia orina con fines terapéuticos. Acá encontrarás algo de información sobre el tema.

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El taichi chuan de Wang Shu Chin

El legendario maestro de tai chi chuan Wang Shu Chin

El maestro Wang Shu Chin (1904-1981) es una personalidad legendaria de las artes marciales internas chinas. Es también el maestro de mi maestro. Su vida y proezas dieron lugar a decenas de libros y relatos como el que reproduzco aquí, extraído de “Zen en movimiento”, escrito por C.W. Nicol y publicado por Editorial Diana. Nicol estudió karate do en Japón y se alojó en la casa del judoka Donn Draeger, donde conoció al asombroso maestro de taichi chuan.
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Un día cuando recién estaba despertando de mi sueño y, estirándome en los tibios edredones, sentí en la cara el sol que se filtraba a través de las ventanas, gozando nuevamente del suave olor de los campos de heno del tatami. De pronto el edificio comienzó a sacudirse. ¿Un terremoto? Las pantallas temblaban en sus soleras, y abajo de mí el suelo se movía. Sin embargo, los estremecimientos seguían un cierto ritmo, alrededor de uno por segundo. ¿Había un clavador de pilotes en los alrededores? Imposible; no había ninguna construcción cerca. Me puse los pantalones y bajé.

Fui a la calle y allí estaban Donn, Bill Fuller y unos cuantos más observando a un profesor del arte chino del taichi chuan. Su nombre era señor Wang.
Pesaba alrededor de 115 kilos, parecía imponente y estaba golpeando uno de los pilares que sostenían la casa, moviendo el puño sólo unos pocos centímetros en cada ocasión. Cada golpe sacudía toda la casa. Jamás había visto una fuerza tan engañosa. Parecía como si estuviera golpeando suavemente la madera; incluso me hubiera prestado con gusto para recibir uno de esos golpes en mi estómago, que estaba considerablemente duro. Pero si lo hubiese hecho me habría matado. Read More

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