Ceibo

ceibo

Cuenta la leyenda que a orillas del río Paraná vivió una joven guaraní llamada Anahí. Su atributo más bello era la voz. Con su canto deleitaba a todos los que tenían la suerte de oírla.
Cuando los conquistadores atacaron su aldea, ella luchó junto a los suyos para defender tierra y tradiciones. Pero a pesar de la resistencia, los guaraníes fueron vencidos y la muchacha cayó prisionera.

Una noche Anahí logró liberarse de sus ataduras y escapar, pero en la huída mató a un soldado español. Fue perseguida y nuevamente tomada prisionera. Como castigo, los invasores resolvieron quemarla en la hoguera. Ataron a la joven a un árbol de anchas hojas y a sus pies pusieron leña. Cuando los llamas se elevaron abrazando el árbol y su cuerpo, Anahí empezó a cantar. La dulzura de su voz penetró hasta el último rincón de la selva y así se despidió de la tierra que tanto había amado.
Al amanecer los soldados descubrieron con asombro que el cuerpo de Anahí se había convertido en un manojo de flores de color rojo intenso, como las llamas que la envolvieron. Así nació la flor del ceibo, declarada Flor Nacional Argentina en el año 1942.

Matías y Daniela, del grupo de entrenamiento Fusión, me regalaron esta linda planta de ceibo hace unos días. Muchas gracias.

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