Detener la espiral de odio

Hace un par de domingos hablábamos sobre esa tendencia que tiene la mente de darle más importancia a lo negativo -dije durante la clase de taichi chuan-. Decíamos que está en la naturaleza humana el magnificar aquello que falta, que duele o que da miedo. En cambio, solemos darle poca importancia a lo positivo. No valoramos tanto lo que tenemos, nuestras capacidades, lo que nos hace felices o lo que amamos. Así como solemos subestimar nuestras capacidades, también subestimamos nuestra capacidad de ofender y herir al otro con nuestras palabras y actos. Y al sobrevalorar aquello que nos duele, nos resulta más fácil vernos como víctimas y al otro como victimario.

-Como sabemos que una palabra amable o elogiosa se olvida fácilmente, pero una crítica y un insulto queda grabado a fuego en la mente, es importante estar atentos a cómo nos comunicamos con los demás. Es importante elegir bien las palabras que vamos a usar y también es importante cuidar el tono y el lenguaje corporal que usamos. Estar atentos a estos factores puede ayudarnos a mejorar el vínculo con la pareja, la familia, los vecinos y los compañeros de trabajo.

-¿Y qué pasa cuando estamos del otro lado del mostrador, cuando somos los receptores? ¿Qué hacer cuando nos hacen una crítica o cuando nos dicen algo insultante o que nos ofende? Lo primero es no reaccionar inmediatamente y respirar varias veces de manera profunda para evitar cualquier respuesta automática y, al mismo tiempo, aquietar la mente. En taichi chuan, cuando el otro nos ataca, redirigimos su energía para que caiga en el vacío, evitando así que comprometa nuestro centro. Con las ofensas verbales hay que hacer lo mismo.

-Mi maestro dice que en casos así hay que agradecer la ofensa porque nos permite limpiar nuestro karma. La crítica o la ofensa nos genera malestar y enojo. Aprender a lidiar con la ira es una parte fundamental del cultivo espiritual. Está muy difundida la creencia de que si respondemos a una ofensa con otra ofensa habremos hecho un acto de justicia. Pero no es así;  lo único que logramos es iniciar una espiral de agresiones y odio que nunca termina. Al recibir una ofensa, sufrimos, pero al devolver la ofensa, no habremos borrado ese daño; habremos generado más daño. Como suele decirse, estaremos echando más leña al fuego.

-La clave para salir de la espiral de odio y violencia es fortalecer la atención. Al estar atentos en cada momento a nuestras palabras y actos seremos capaces de generar un clima positivo a nuestro alrededor. Al estar atentos a nuestros pensamientos dejaremos de alimentar las semillas del odio y del miedo y empezaremos a alimentar las semillas de la alegría y de la compasión hacia todos los seres vivos. En taichi chuan aprendemos a fortalecer la atención.

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Autor: Daniel Fresno

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