Golpes mortales

plop

Hay frases que son difíciles de olvidar por la sabiduría que transmiten. Otras resultan inolvidables por todo lo contrario.

Estaba charlando con un profesor de los llamados estilos internos. La conversación se había adentrado en los pantanosos terrenos del vale todo y el profundo proceso de transformación que se dio en las artes marciales a partir de los años `90 con la aparición de las llamadas artes marciales mixtas.

-Le dicen “vale todo”, pero es mentira que valga todo –dijo el profesor-. Muchas de las técnicas que nosotros practicamos están prohibidas ahí. No se pueden atacar los ojos, ni los testículos. El estilo que yo practico tiene muchos golpes mortales que son para sacar ojos, romper cráneos, dañar órganos internos, atacar puntos vitales, etc.

-¿Cuántos ojos sacaste? ¿Cuántos cráneos rompiste, cuántos órganos internos paralizaste durante tu entrenamiento? –pregunté.

-Ninguno. Son técnicas muy peligrosas.

-Lógico -dije-. Es muy difícil entrenar técnicas mortales porque matarías a tus compañeros y alumnos. Te quedarías sin nadie con quién practicar y además, irías preso. Ahí está la clave de todo. Lo sabemos por experiencia propia y porque nuestros maestros lo dicen siempre: para dominar una técnica hay que practicarla sistemáticamente. Si algún día necesitamos defendernos, sólo podremos confiar en aquello que practicamos muchas veces con otros compañeros durante el entrenamiento. Los golpes mortales es probable que no funcionen porque no tuvimos oportunidad de practicarlos.

Entonces, el profesor dijo la frase inolvidable:

Cuando hacés estilos internos, no necesitás practicar.

-¡Plop!
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Autor: Daniel Fresno

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