Una pérdida constante de energía

por Daniel Fresno

—Hace varios años, durante un verano, me quedé sin agua —dije después de la práctica de tao yin—. Fui a bañarme y al poco tiempo de abrir la canilla, el agua dejó de salir. Le eché la culpa a la empresa que distribuye el agua. A veces la presión es tan débil que el agua no llega hasta el tanque de mi casa. Pero la causa principal no era esa, sino una perdida que había en el inodoro. Una falla en el mecanismo de cierre hacía que el agua corriera todo el tiempo, vaciando el tanque más rápido. En resumen, una pérdida en el sistema provocó el agotamiento de mis reservas de agua y, cuando realmente la necesité, no pude contar con ella.

Con la mente pasa algo parecido. Estamos habituados a que la mente ande sin parar, como una radio en la que siempre hay una voz diciendo algo. A veces lo que dice esa voz es tan incómodo que preferimos taparla con una voz externa. Muchas personas, en cuanto se despiertan, encienden algún dispositivo electrónico, no en busca de información, sino de una voz exterior que tape la voz de la propia mente.

Este parloteo constante provoca una pérdida de energía. Algo parecido a lo que pasó con el agua de mi casa. Cuando la pérdida es constante se agotan los recursos. Entonces, la mente humana, ese mecanismo maravilloso capaz de crear y de resolver situaciones complejas, se encuentra agotada e incapaz de cumplir con las tareas más elementales..

Una mente sana y potente es capaz trabajar cuando sus servicios son requeridos y el resto del tiempo simplemente descansa. Si en cambio está andando todo el tiempo y malgastando energia, cuando se la necesite va a estar muy cansada y su rendimiento será pobre.

Aprender a aquietar la mente es entonces algo saludable y necesario. Pero es aquí donde suele aparecer un problema. Cuando la mente está muy habituada al vértigo incesante, cuando uno intenta darle órdenes del tipo: «Mente, te ordeno que dejes de pensar», lo más probable es que obtengamos el resultado contrario. Como cuando alguien nos dice: «no pienses en un helado de vainilla»; exactamente en eso vamos a pensar.

En estos casos hay un recurso muy eficaz para empezar a domesticar la mente: el entrenamiento físico conciente, como el que acabamos de realizar. Pero no se trata simplemente de mover el cuerpo; se trata de hacerlo integrando el cuerpo con la energía de la respiración y con la atención. Por eso no aconsejamos entrenar viendo una pantalla o escuchando música o charlando con otra persona. Lo que buscamos es que el movimiento corporal y la respiración sirvan como anclaje para la mente. Así, con el enfoque y la concentración aprendemos a aquietar la mente, a educarla y ponerla a nuestro servicio. De paso, resolvemos los dos grandes problemas de la civilización moderna: un cuerpo que no se mueve y una mente que no para de moverse.

Ayer falleció el cineasta coreano Kim Ki Duk. En su película más famosa cuenta la compleja relación de un maestro y su discípulo. En una etapa de su juventud el aprendiz se alejó del maestro y fue en busca de la mujer que deseaba. Tiempo después regresó al templo buscando refugio. Había asesinado a la mujer y la policía lo buscaba. Su mente era un infierno y deseaba suicidarse. Al advertir esto, el anciano monje escribió un sutra en el piso de madera del templo y le ordenó que lo talle, ideograma por ideograma, con el cuchillo que usó para matar a la novia. «Al hacerlo tal vez puedas limpiar el odio que tienes adentro», le dijo. El joven talló sin descanso, día y noche. Al terminar el último ideograma, soltó el cuchillo y cayó dormido.

Por eso, cuando tu mente esté agitada y no puedas aquietarla recitando el mantra ni meditando, ponete a entrenar. Hacé los ejercicios de tao yin que hicimos hoy o practicá taichi chuan o chi kung. Mové el cuerpo con firmeza, respirando intensamente, con toda la atención enfocada en la respiración y en lo que hace cada parte de tu cuerpo. Si no recordás los ejercicios, tomá una escoba y barré tu casa meticulosamente, respirando y enfocando la atención como acabo de explicar. Vas a ver los resultados inmediatamente.

Gracias por escuchar.

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