Yanina

yanina_Kinigsberg

Se acercó a las clases de taichi chuan de los domingos en octubre de 2014. Dijo que le había gustado una nota publicada aquí. Estaba un poco a la defensiva y dejó de venir al poco tiempo. Regresó en marzo de este año.

-Estuve evaluando otras opciones y quiero hacer taichi acá con vos -me dijo.

Estaba más abierta y de buen humor. Sonreía como quien se liberó de una pesada y antigua carga. En todo momento mostraba gratitud. En una de las clases me contó de la enfermedad que le habían descubierto años atrás y del penoso deterioro que venía sufriendo en los últimos días. Para terminar, me preguntó:

-¿No te molesta que siga viniendo? A mucha gente, estar cerca de alguien enfermo le hace sentir mal y prefiere tomar distancia.

-No, Yanina – le dije-, tu presencia aquí es una bendición.

Me abrazó de una manera conmovedora. Siguió tomando clases hasta los primeros fríos del invierno. En julio le escribí para saber cómo estaba y me contó que seguía aprendiendo paciencia.
Ayer falleció.
El próximo domingo 6 de setiembre, al comenzar la clase de taichi chuan, vamos a recitar nuestro mantra pensando en ella.

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Autor: Daniel Fresno

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