Otoño, energía y espíritu

-Las lluvias y el descenso de la temperatura son señales claras de que el verano quedó atrás y estamos en pleno otoño -dije durante la clase de taichi chuan-. Hace poco hablamos aquí sobre las diferentes etapas de la vida y las comparábamos con las estaciones del año. Decíamos que en cada etapa hay algo importante para hacer y para aprender. Ahora que llega el frío y los días ya no son tan agradables como antes, tenemos que estar atentos a ese impulso que todos experimentamos que nos hace quedarnos en la zona de confort, en la tibieza de la casa y hace que faltemos a la clase. Es importante registrar ese impulso, no reprimirlo, pero tampoco dejarnos controlar por él. Aunque haga frío, esté nublado o corra viento, es importante venir a clase porque, al terminar, nos vamos a sentir mejor que cuando empezamos. Se los aseguro. Al practicar en el parque respiramos aire puro, respiramos más y mejor. El cerebro y el resto del cuerpo se oxigena, la sangre y la energía circula con más intensidad y nos invade una sensación de vitalidad que no podemos experimentar si nos quedamos acurrucados junto a la estufa.

-Otra ventaja de practicar al aire libre en esta época es que entrenamos nuestro sistema termoregulador. Todos  los mamíferos tenemos un sofisticado sistema que mantiene la temperatura corporal a pesar de los cambios externos. Cuando practicamos en días fríos, estamos entrenando ese sistema y lo hacemos más fuerte. Cuando nos acostumbramos en otoño a andar en remera con la calefacción encendida, estamos atrofiando nuestro sistema termoregulador. Algunos creen que eso es señal de una mejor calidad de vida, pero en realidad nos estamos amputando una fabulosa capacidad biológica. En dos oportunidades muy diferentes ejércitos muy poderosos invadieron Rusia y fueron derrotados en invierno. Si bien hubo muchos factores que determinaron ese resultado, la resistencia de los rusos al frío fue un factor fundamental. Tener un sistema termoregulador saludable puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte.

-Además, la energía está cada vez más cara. El gas y la electricidad, principales fuentes de energía para calefaccionar la casa en la ciudad, aumentaron mucho. Por eso, es preferible abrigarse y mantener la calefacción apagada. De esta manera no sólo estaremos ahorrando plata y entrenando nuestro sistema termoregulador; también estaremos haciendo un consumo responsable. Cada vez somos más en el planeta, más de siete mil millones, pero los recursos no aumentaron. Por eso es importante consumir de manera responsable, generando la menor cantidad de basura posible y contaminando lo mínimo indispensable. Tengamos en cuenta que las estufas emiten dióxido de carbono al ambiente y buena parte de la electricidad que usamos para hacer funcionar el aire acondicionado es generada por centrales que queman combustibles fósiles, es decir, que emiten más dióxido de carbono a la atmósfera. Ejercitando el consumo responsable, cada uno desde su lugar, puede hacer un aporte significativo al bienestar de la Humanidad.

-Todos los que estamos acá venimos por voluntad propia; nadie nos obliga a practicar taichi chuan. Tenemos el deseo de aprender este arte, pero muchas veces aparecen escollos en el camino hacia eso que deseamos. La pereza y la comodidad son algunos de esos escollos. “Hoy está muy frío, mejor quedémosnos en casa”, dice una voz interior. En estos casos tenemos que recurrir a la disciplina, ese atributo que nos ayudará a salir en busca de lo deseamos y a no dejarnos controlar por la pereza. ¿En qué consiste el cultivo espiritual? A pesar del misticismo y la charlatanería de auto-ayuda, el cultivo espiritual es algo bien concreto y puede resumirse en un tarea simple y compleja a la vez: descubrir los propios límites, entender cuál son sus orígenes, entender cuál es el camino para superarlos y practicar para superarlos. El pensamiento “hoy hace frío y no me siento del todo bien; me voy a quedar en la cama”, es uno de esos límites a superar. Cuando dejamos la comodidad de la casa y enfrentamos la adversidad para ir al parque a hacer taichi chuan, estamos avanzando en nuestro cultivo espiritual.

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Autor: Daniel Fresno