No, espere…

-Maestro, debemos tres meses de alquiler y el propietario dice que si no pagamos esta semana, cerrará nuestra escuela -dijo el discípulo más antiguo.
-Entiendo. ¿Alguna otra novedad? -respondió el maestro con mirada grave.
-Sí, afuera hay un señor que vino de otro país y quiere que usted le enseñe.
-Hazlo pasar.

El visitante se arrodilló ante el maestro y dijo:

-Oh, gran maestro. Vine desde muy lejos para aprender su arte. Su fama es legendaria y sin duda está basada en poderes ocultos y misteriosos.
-Mire, todo lo que sé es fruto de la práctica.
-Pero, debe haber algo oculto, esotérico y muy secreto ¿no?
-Todo el secreto consiste en practicar con disciplina, paciencia y concentración.
-¿En serio?
-Sí. Práctica y más práctica.
-Ay, qué decepción. Yo quería aprender cosas misteriosas. Hasta luego.
-No, espere…

Fue así como algunos maestros empezaron a vender humo.

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Autor: Daniel Fresno