¿Qué software está corriendo en mi mente?

-Durante la práctica puede ocurrir que alguien sienta cansancio -dije en la clase de taichi chuan-. Si el cansancio es muy intenso puede ir y sentarse en un banco y concentrarse en la respiración. Eso ayudará a que el cansancio pase.

-También puede ocurrir que alguien no pueda realizar cierto ejercicio por alguna limitación muscular o articular. En ese caso, en lugar de quedarse sin hacer nada, puede adoptar la postura de jinete o abrazar el árbol. Es importante mantener una actitud activa mientras el resto del grupo está trabajando.

-Hoy me sentía sin energía para venir a clase y me obligué a venir -dijo una alumna-. ¿Qué es lo mejor cuando uno se siente sin energía? ¿Quedarse a descansar o obligarse a seguir?

-Cuando recién hablé de parar para descansar me refería al cansancio que puede aparecer durante la práctica. El caso que vos exponés es diferente y creo que tomaste la mejor decisión al venir a clase. La sensación de falta de energía puede tener orígenes muy diversos. A veces la mente se encuentra en un estado negativo, te tira para abajo y eso es percibido como falta de energía. En esos casos conviene evocar las sensaciones que experimentamos cuando asistimos a clase. Estoy seguro de que serán sensaciones positivas, de vitalidad y de conexión con uno mismo y con la Naturaleza y con los demás.

-Les cuento algo que pasó esta semana mientras practicábamos aquí en el parque. Era una mañana fría y húmeda. La noche anterior había llovido, el cielo estaba cubierto y la humedad podía sentirse en la piel. Soplaba el viento y eso acentuaba la sensación de frío.

-En un momento, en el edificio de enfrente vi a un vecino que nos miraba a través de la ventana cerrada de su departamento. Seguramente, dentro de su vivienda no soplaba el viento y la temperatura era agradable. ¿Qué estaría pensando al vernos aquí entrenando? Me imaginé que pensaría: “Yo ni loco salgo afuera a hacer gimnasia en un día tan feo”.  Es razonable que pensara eso. Yo muchas veces pensé: “Hoy mejor no voy a entrenar”. Pero aquella fría mañana, nosotros, los que estábamos en el parque, nos sentíamos de otra manera. Experimentábamos una intensa sensación de vitalidad y energía y disfrutábamos de estar ahí enfrentando y superando los desafíos de la práctica.

-La realidad objetiva del mundo exterior era la misma tanto para el vecino como para nosotros: cielo nublado, 6 grados de temperatura, vientos fuertes del sur y 100% de humedad. Sin embargo, la percepción interna era bien diferente.

-No estoy negando la contundencia del mundo objetivo, pero la percepción de ese mundo siempre es interna. No hay manera de experimentar el mundo fuera de nuestro cuerpo-mente. El miedo, la alegría, la tristeza, la ansiedad, el placer, la serenidad o la indiferencia que nos provoca la realidad exterior ocurren dentro de nosotros, no fuera.  

-Si nuestra mente piensa que estar al aire libre entrenando un día frío y húmedo es una locura, vamos a sufrir cuando tengamos que hacer eso. Si nuestra mente piensa que entrenar al aire libre es una excelente oportunidad de oxigenarse y recargar energía aunque el día esté frío y húmedo, vamos a disfrutar cuando tengamos que hacerlo.

-Por eso es tan importante ser concientes de qué pensamientos ocupan nuestra mente, cuál es el software que está corriendo en nuestra computadora interna, porque en función de ellos vamos a sentir y actuar. Una estrategia posible es esta. Observo atentamente lo que estoy pensando y sintiendo. ¿Qué pensamientos ocupan mi mente que me hacen sentir de esta manera? Luego me pregunto ¿sirven estos pensamientos y sensaciones para lo que necesito hacer ahora? Es importante realizar estas observaciones sin emitir juicios valorativos del tipo “soy un tonto, siempre pensando tonterías”, “no sirvo para nada” o “siempre cometo los mismos errores”. Nada de eso ayuda. Es muy valioso poder observar e identificar las ideas y emociones que nos tiran hacia abajo, no para combatirlas, sino para evitar ser controlados por ellas. Volviendo a la metáfora de la computadora y el software, si el programa que está corriendo en mi mente no me sirve para la tarea que debo realizar en el momento presente, lo mejor es que inicie el programa adecuado.

-Esta mañana vos sentiste abatimiento porque estaba andando el software del desánimo, pero apelaste a tu fuerza de voluntad y viniste a clase. Al hacer esto instalaste en tu computadora un nuevo programa, uno capaz de sobreponerse al desánimo y salir de la comodidad de la auto-indulgencia para hacer lo que tenías que hacer. La próxima vez que te encuentres en una situación similar ya sabés que tenés recursos internos para superarla.

-Gracias por escuchar.

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Autor: Daniel Fresno