¿Cómo llegué hasta aquí?

-Vamos a hacer la forma poniendo especial atención a cómo pasamos de un movimiento al siguiente -dije durante la clase de taichi chuan-. Para lograr esto vamos a movernos muy lentamente. Tan lentamente que un observador distraído podría llegar a creer que estamos quietos.

En el descanso continué:

-Esta práctica es muy valiosa porque le da fluidez y continuidad al movimiento. Cuando no estamos concentrados en el instante presente se generan “vacíos de atención” en los que la energía se dispersa y el movimiento se ve sin alma, como si la mente estuviera ausente. Además, este recurso nos puede ser muy útil en cualquier aspecto de la vida.

-Hoy hay un déficit de atención muy grande. La cultura popular de las últimas décadas, especialmente a través del cine y la tv, reflejan este fenómeno. Proliferan las películas en las que el protagonista se encuentra en una situación complicada y no recuerda cómo llegó ahí. También son frecuentes las escenas en las que alguien despierta por la mañana en una cama acompañado de otra persona y ninguno de los dos recuerda con precisión qué ocurrió durante la noche. Hay una pregunta que no es fácil responder: ¿cómo llegué hasta aquí?

-El taichi chuan ayuda a aliviar el estrés. Hace algún tiempo publicamos una nota sobre dos estudios científicos que demostraban la eficacia de este arte para reducir el estrés en gente que practicaba de manera regular. (Ver nota). Muchas personas eligen el taichi chuan por esta razón y está muy bien. Sienten que durante la práctica se “desenchufan” de aquello que cotidianamente les provoca estrés.

-Ese alivio se produce justamente porque el taichi nos permite conectarnos, “enchufarnos” con nosotros mismos. En ese sentido el taichi chuan brinda un servicio muy valioso. Pero usar el taichi chuan únicamente de esta manera implica desaprovechar buena parte de sus recursos.

-Imaginen el caso de una persona que sufre bruxismo, es decir que aprieta muy fuerte los dientes mientras duerme. Si esta situación se mantiene en el tiempo los dientes empiezan a doler. Uno puede atacar los síntomas tomando un analgésico o poniéndose un protector bucal para aliviar la presión de la mordida. O puede ir a las causas profundas que lo llevan a apretar los dientes de noche. Esta última opciòn es más difícil pero sin duda es la mejor.

-Si yo experimento estrés en el trabajo, en mi casa o en la calle, es por algo. Seguramente estoy haciendo algo que da como resultado el estrés. Practicar taichi chuan para aliviar ese estrés es bueno, pero es como tomar un analgésico. Me sentiré bien después de la práctica, pero al regresar a mi rutina de todos los días el malestar volverá. Lo mejor sería aprovechar los recursos que me brinda el taichi chuan o el chi kung para encontrar las causas profundas de ese estrés. La solución no es “desenchufarme” de la situación estresante, sino todo lo contrario, tratar de bucear en sus profundidades para comprenderla en toda su complejidad.

-Decía que el estrés tiene una causa. Estamos haciendo algo que nos genera estrés. Pero ¿por qué hacemos algo que nos provoca sufrimiento? ¿Acaso somos masoquistas? No, lo que suele ocurrir en estas situaciones es que actuamos siguiendo un hábito. Como dijimos en otra charla, el hábito tiene la caracterísitica de hacerse invisible. Una vez que se instala, dejamos de verlo. El hábito nos dice: “Daniel, no te preocupes por estas cuestiones, yo me encargo, así vos podés atender asuntos más importantes y gratificantes“. Si el hábito es saludable, no voy a tener problemas, pero si se trata de un mal hábito, voy a sufrir sus consecuencias, por ejemplo, voy a estresarme.

-Conozco una persona que tenía el hábito de responder a todo con sarcasmo. Esto le generaba situaciones de conflicto con los demás, familiares, compañeros de trabajo, jefes, subordinados. Esta persona vivía estresada y no comprendía por qué tenía problemas con casi todo el mundo. Pudo empezar a salir cuando investigó y descubrió aquel hábito tan arraigado. En lugar de “desenchufarse” de aquello que nos genera estrés, lo mejor es enfocar la atención y buscar respuesta a la pregunta: “¿cómo llegué hasta aquí?” Esto significa preguntarse: “¿qué ideas, qué emociones, qué palabras y qué acciones me trajeron hasta aquí?
El taichi chuan o el chi kung tienen mucho que ofrecer si queremos emprender este camino de auto-conocimiento.

-Gracias por escuchar.

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Autor: Daniel Fresno