El dedo que señala a la luna

Un participante de los Encuentros de Tui Shou Libre envió un mensaje en el que aborda el tema de los principios del taichi chuan. Dice así:

Creo que un empuje de manos debe respetar los principios del Taichi, y que en este sentido sí hay un canon. Creo que el exceso de doble peso que noté en esta última oportunidad tiene que ver con adoptar una postura más sólida, “en guardia”, justamente para no dejarse perder. Y justamente creo que el doble peso es “mala palabra” en un empuje de manos que respete los principios.

Soy consciente de que hay muchas interpretaciones acerca de cómo debe empujarse, pero en este sentido creo que hay un canon tradicional, nos guste o no“.

El tema del canon es muy interesante. Son textos que transmiten conceptos muy valiosos que podrían ser aprovechados por cualquier practicante serio de artes marciales, no sólo por la gente de taichi chuan.

Pero ¿cómo surgen los textos clásicos? Algunos maestros prestigiosos, al llegar al final de su carrera docente, tratan de dejar por escrito los principios fundamentales del arte, desde su punto de vista. El propósito del maestro es dejarle a sus alumnos un “ayudamemoria” para cuando ya no esté. Todos los textos que resumen los principios del taichi chuan surgieron así.

Los grandes maestros enseñaban únicamente a sus familiares, discípulos o a personas que pudieran pagar las clases. No buscaban llegar a todo el mundo con sus saberes secretos. Por eso los textos que dejaron carecen de precisión y resultan a veces enigmáticos. Imagino este diálogo entre Yang Chenfu y el alumno que le ayudó a escribir los 10 principios:

-Maestro, este concepto de “relaja la cintura” ¿no deberíamos desarrollarlo un poco más?
-No es necesario. Mis alumnos comprenderán perfectamente lo que significa.

Efectivamente, los alumnos que aprendieron con Yang o sus herederos saben muy bien qué quiso decir cuando escribió: “hay que evitar el doble peso“. Los que no tuvieron la oportunidad de aprender con un maestro calificado, leen “hay que evitar el doble peso” y no les queda otra que interpretar. Y las interpretaciones resultaron diversas y a veces disparatadas.

Los grandes maestros enseñan de manera viva y dinámica, con la palabra, con el lenguaje corporal, con el ejemplo y con el contacto directo. El alumno aprende compartiendo tiempo de práctica junto al maestro. Es la única manera de captar todas sus enseñanzas en toda su riqueza. Los primeros años de aprendizaje con mi maestro fui incorporando los principios básicos o reglas. Y en algún momento llegué a creer que esas reglas eran inamovibles. Pero el tiempo pasó y seguí al lado de mi maestro y se abrió una nueva etapa: descubrí que esas reglas tenían grandes excepciones. También descubrí que esas reglas no son absolutas, sino que funcionan en determinados contextos. Cuando el contexto cambia, la regla ya no aplica.

Por varios motivos es importante mantener los hombros relajados durante la práctica; todo el mundo sabe esto. Sin embargo, en una situación de defensa personal, elevar los hombros ayuda a proteger la mandíbula de los golpes. No existe ningún principio del taichi chuan que diga: “Debes permitir que te noqueen”

Los textos clásicos tienen sentido si se los ubica en un contexto temporal adecuado. ¿Qué viene primero? ¿La práctica al lado del maestro o el libro? Sin duda, primero viene la práctica disciplinada, paciente y concentrada al lado del maestro. Una práctica que debe durar el tiempo necesario para captar sus enseñanzas en su totalidad y con todos sus matices. Por último, y como “ayudamemoria” para cuando el maestro se haya ido, aparece el libro, que nunca va a reemplazar el aprendizaje persona a persona.

Si no entendemos este orden, corremos el riesgo de creer que el texto es la piedra fundamental del arte, el centro alrededor del cual gira todo y no es así.

Algunos se centran en los clásicos de manera dogmática. ¿Por qué lo hacen? No lo sé; tal vez para compensar alguna carencia transforman esos textos maravillosos en un dogma y se auto-proclaman sus guardianes. Además están convencidos de que ese dogma tiene una única interpretación posible, la de ellos. Luego juzgan y condenan o absuelven a los demás.

Si la Biblia, que se supone fue escrita por Dios, es interpretada de manera diversa por las diferentes corrientes religiosas, ¿cómo es `posible que textos escritos por seres humanos tengan una única interpretación? ¿Cómo alguien puede dictaminar “eso no es taichi chuan porque no respeta el principio tal y cuál?

Cuando el maestro condensa su experiencia y saber en una lista de principios no está proclamando un dogma, sino una guía para la acción. Los textos clásicos del taichi chuan son el dedo que señala a la luna.
Los principios son fundamentales porque nos orientan, pero no conviene convertirlos en una prisión. No son sagrados, no son algo para repetir como loro o para descalificar a otro. Son algo vivo. Estudiémoslos con curiosidad, experimentemos con ellos, pongámolos a prueba. Solo de esta manera lograremos comprenderlos en toda su profundidad y hacerlos parte de nosotros.

Gracias por leer.

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Autor: Daniel Fresno