La visita de Tristana

por Daniel Fresno

Llegó esta pregunta:

“Al despertar me pregunto ¿de dónde saca la gente ganas de levantarse de la cama y seguir existiendo?
¿Podrías darme algún consejo?”

Se nota que estás deprimido. A mucha gente le pasa lo mismo durante la cuarentena. No te conozco y por eso no sé cuán deprimido estás. Si tu depresión es muy severa te aconsejo que busques ayuda psicológica o psiquiátrica.

Si no es severa, podés seguir leyendo.

Para empezar te aconsejaría que no luches contra tu depresión. No trates de matarla ni de silenciarla. No recurras a los “quitapenas”. No la ignores buscando distracciones. Te aconsejaría que hables con ella, que la escuches, a ver qué tiene para decirte. Ponele un nombre, por ejemplo, Tristana. Estoy seguro que esta no es la primera vez que Tristana aparece en tu vida. Abrazala y tratá de averiguar cuáles son sus orígenes. Averiguá de qué se alimenta Tristana, qué cosas la hacen crecer y le dan fuerza.

Te cuento algo que me pasó. El espacio donde trabajo tiene una ventana y un día apareció un pajarito que empezó a golpear el vidrio con el pico. Fui a buscar un pedazo de pan y lo dejé en la ventana. Desde entonces el pájaro me visita todos los días. ¿Por qué lo hace? Porque lo alimento.

Si recibís visitas muy frecuentes de Tristana es porque la estás alimentando bien. Hay algo que estás haciendo habitualmente que alimenta y fortalece tu depresión. Pueden ser algunos de estos 5 factores:

-Pensamientos negativos.
Si estás acostumbrado a ver la vida y el mundo a través de lentes oscuros y negativos. Si a través de la lectura, la música, la televisión o las redes sociales consumís pensamientos negativos.
-Personas negativas
Si frecuentás amistades o familiares que refuerzan esa negatividad.
-Respiración incorrecta
Si fumás o respirás poco y mal
-Sedentarismo
Si no hacés actividad física de manera regular.
-Alimentación incorrecta
Si la calidad y la cantidad de tu comida no es correcta.

Todo esto le gusta mucho a la depresión y si seguís alimentándola, no se va a ir. Tu mente es un terreno fértil lleno de semillas. Hasta ahora estuviste nutriendo la semilla de la depresión. Para salir de esa situación te conviene hacer dos cosas:
1. Dejar de nutrir la semilla de la depresión
2. Empezar a nutrir semillas positivas, que tengan que ver con la plenitud vital y la gratitud.

Tal vez me digas: “La verdad, no veo nada positivo en la vida, ni nada que agradecer”.

No estás conforme con la vida que tenés. Te sentís muy lejos del modelo de vida que tu mente considera deseable o exitoso y por eso te sentís fracasado. Pero no sos un fracaso; simplemente tenés ideas sobre el éxito y el fracaso que no te ayudan. Convendría que revises esas ideas.

Decís que te faltan ganas de levantarte de la cama. Parece que te falta un motivo para vivir. Eso pasa cuando uno cree que es inmortal. Si alguien te preguntara: “¿Vos creés que sos inmortal?” seguramente responderías que no. Pero en el fondo, no sos plenamente conciente de que te vas a morir. No sos conciente de que te podés morir en cualquier momento. Creés que vas a vivir para siempre y como no estás conforme con tu vida, te sentís mal todos los días al despertarte.

Mucha gente, lamentablemente, toma plena conciencia de que se va a morir durante la agonía. Ahí uno se da cuenta de que se le acabó el tiempo, pero ya es tarde para corregir el rumbo.

Otras personas tienen la fortuna de tomar conciencia de su mortalidad a partir de algún episodio grave, una enfermedad severa o una situación de peligro que las sacude internamente.

Cuando seas plenamente conciente de que sos un simple mortal, que te queda muy poco tiempo y que tu vida es apenas un suspiro en el flujo del tiempo, inmediatamente vas a sentirte agradecido de estar vivo y vas a poner manos a la obra.

Ahí vas a encontrar tu misión en la vida. Esa tarea que te hace feliz, que te llena y que serías capaz de realizar durante horas sin cansarte. Una tarea que no solo te hace bien a vos, sino que también hace que el mundo sea un lugar mejor.

Vas a descubrir esa tarea y te dedicarás a ella con pasión porque sabés que te queda poco tiempo.

Es mi deseo de corazón que encuentres tu misión en la vida.
Sé que no es tarea fácil y a veces uno solo no puede. A veces se necesita la ayuda de otras personas que te acompañen y te den fuerza para salir del pozo.

Si querés acercarte a nuestra práctica via internet, serás bienvenido. Es una actividad gratuita que te ayudará a fortalecer tu cuerpo y tu mente. Basta con entrar a este enlace los jueves y domingos a las 10 de la mañana.

Gracias por leer.