Práctica interna y democracia

-¿Esta práctica puede ayudar a mejorar la calidad de nuestra democracia? -pregunté durante la clase de taichi chuan-. Creo que sí. Pero ¿de qué manera el taichi chuan , el bagua zhang, el chi kung, el tao yin, la meditación, todas artes que están volcadas hacia lo interno, pueden incidir en algo externo como el sistema político?

-En Argentina hoy se cumplen 43 años del golpe de Estado que dio lugar a una sangrienta dictadura. Desde hace pocos años ese día fue declarado feriado para dirigir la atención de la comunidad sobre aquel oscuro momento. Se supone que en las escuelas se habla del tema con fines educativos, es decir con el propósito de que las nuevas generaciones conozcan los errores del pasado a fin de que no se repitan. Y eso es muy bueno.

-Pero ¿comprendemos cuáles fueron las condiciones que hicieron posible aquella tragedia? En 1976 los militares tenían un enorme poder sobre la vida política del país, había un líder de masas que murió al poco tiempo de asumir la presidencia, había organizaciones revolucionarias que realizaban actos terroristas. Nada de eso ocurre en la actualidad y podríamos llegar a la conclusión de que hoy sería imposible que se repita la historia.

-Sin embargo, creo que los factores principales que abrieron las puertas de aquel infierno fueron otros. Fueron las emociones que movilizaban a los argentinos. En aquellos tiempos había mucho odio circulando. El odio lleva a la violencia. Hace poco hablamos sobre ella. La violencia busca eliminar al otro o provocarle algún daño. Hay actos violentos, hay lenguaje violento y hay pensamiento violento. En los años ´70 la violencia era algo cotidiano. Mucha gente estaba convencida de que la única manera de solucionar los problemas del país consistía en eliminar al adversario.

-También había soberbia. Soberbia es creer que uno es mejor que los demás. Soberbía es pensar: “Nosotros somos la vanguardia revolucionaria y el que no está con nosotros, está con el enemigo”. Soberbia es creer: “Nosotros somos la reserva moral de la Patria” o “Nuestra institución es anterior a la existencia de la Patria y por eso tenemos más derechos que todos porque estamos desde antes”. Soberbia es creerse por encima de la Constitución y las leyes.

-Había codicia. En aquella época se impuso un modelo de hacer negocios que arruinó a muchos, pero generó enormes ganancias para unos pocos. Un plan así sólo podía aplicarse por medio de la fuerza.

-Había miedo. Miedo a salir a la calle y no regresar. El miedo paraliza a las personas comunes y fortalece a los más fuertes y poderosos. El miedo hace que las personas acepten lo inaceptable. Por miedo la gente entrega alegremente su libertad a cambio de seguridad.

-Esas emociones, odio, codicia, miedo, soberbia, están arraigadas como semillas en la mente de todos. Hace 43 años lo estaban y hoy también. Siguen ahí y no siempre somos concientes de ellas. No es agradable echar luz sobre esas emociones negativas. Cuando a alguien le preguntan ¿cuál es tu peor defecto?, la respuesta suele ser: “La sinceridad” o “A veces me preocupo demasiado por los demás”.

-Nadie dice: “A veces siento envidia. Una envidia muy intensa que me hace sufrir cuando al otro le va bien. Y que cuando le va mal, me genera cierta alegría”. Nadie dice: “Tengo mucho miedo a la soledad y a veces soy capaz de hacer cosas estúpidas para ser aceptado y querido por otros”. Es muy fácil ver las emociones negativas en otros. Es muy difícil verlas en uno mismo.

-Odio, soberbia, codicia y miedo están dentro nuestro y a veces toman el control de nuestra vida y de pronto nos encontramos cabalgando sobre un caballo que corre como loco a toda velocidad. No sabemos hacia dónde va y tampoco tenemos las riendas. Cuanto más desconectados estamos de las emociones, más poderosas se vuelven. Cuanto más las ignoramos o reprimimos, más salvaje se vuelve el caballo.

-Y aquí viene una pregunta importante: si nosotros no dirigimos al caballo ¿quién lo dirige? Cuanto más ignoramos sobre la naturaleza de nuestro mundo emocional, más vulnerables somos a la manipulación externa. De eso vamos a hablar el próximo domingo.

-El enorme valor de nuestra práctica es que nos permite entrar en contacto con nuestro mundo interior, incluso con nuestras emociones. Aprendemos a reconocerlas, a ser concientes de cómo nacen, crecen y se van agotando. Al entrar en contacto con ellas, conocemos sus orígenes y sus razones. Nos damos cuenta de cómo nos hablan, cómo nos acicatean y nos hacen actuar. Todo este proceso de auto-conocimiento sólo es posible cuando aquietamos la mente y volcamos la atención hacia adentro. De esta manera, a través de una práctica paciente y sostenida en el tiempo, podemos llegar a domesticar al caballo y tomar las riendas de nuestra vida.

-En la actualidad hay claras señales de que el miedo, el odio, la codicia y la soberbia están creciendo en la sociedad. Si este proceso no se revierte, puede llegar a acabar con el sistema democrático. Conmemorar el 24 de marzo no es memorizar y repetir el dato de que la dictadura eliminó a 30 mil personas. Es comprender cómo millones de argentinos comunes y corrientes fueron convencidos de que eso era necesario. Es ser capaces de detectar a tiempo las señales de la historia cuando empieza a repetirse.

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Autor: Daniel Fresno