Flores y Conciencia

Este sábado el lugar de práctica en la plaza San Miguel de Garicoits estaba teñido de fucsia. Una gran santa rita crece cerca de donde estamos nosotros y su intenso color contrasta con el verde de los árboles y el lila de las hojas de jacarandá.

-Estamos en noviembre, que es la época en que florece el jacarandá -dije durante la clase de taichi chuan-. El mes próximo las flores del jacarandá habrán caído y las tipas darán las suyas, de color amarillo. De manera que si miramos el suelo veremos lila y si miramos las copas de los árboles veremos amarillo. Todo esto no es casual. Es resultado del genio de Carlos Thays, un paisajista nacido en Francia que vino a nuestro país a fines del siglo 19 y diseñó muchos parques y plazas en esta ciudad y otras partes de Argentina, combinando los colores de las flores del lapacho, la tipa, el jacarandá y el palo borracho. Seleccionó los árboles según su época de floración, de manera que el espacio público tuviera flores durante la mayor parte del año.

-Muchas personas no valoran esto. Para ellas los árboles son una molestia porque llenan de hojas la vereda, o levantan las baldosas con sus raíces. Hace poco un matrimonio de Villa Devoto fue detenido por tratar de impedir la tala de un nogal que crecía frente a su casa. Un vecino pidió a las autoridades que saquen el árbol porque “le ensuciaba” la vereda.

-Es cierto, los árboles dejan las veredas cubiertas de hojas y los pájaros que los habitan cagan las baldosas y despiertan con su canto a los bohemios al salir el sol. Es cierto, las copas de los árboles tapan los carteles de publicidad comercial. Si sacamos todos los árboles vamos a tener menos hojas en el suelo y los carteles se van a ver bien. Pero también vamos a tener menos oxígeno, menos sombra en verano, más calor y la vida en la ciudad será más difícil todavía. Además, habrá más estrés y enfermedad, porque el estar cerca de los árboles alivia el estrés, baja la presión arterial, los niveles de azúcar en sangre y fortalece el sistema inmunológico. Así lo demuestran las investigaciones del Dr. Qing Li, que propone tomar “baños de bosque”. (Ver nota).

-Nos cuesta tomar distancia de los problemas y verlos de manera completa, holística. Sólo vemos las hojas caídas en nuestra vereda y pensamos que lo mejor sería talar el árbol, pero no vemos las terribles consecuencias de una acción así.

-Algo parecido ocurre a nivel social. El hombre de negocios busca ganar más y gastar menos y cree que despidiendo personal va a “reducir costos” porque va a pagar menos salarios y cargas sociales. Todos los hombres de negocios hacen lo mismo y la desocupación aumenta y las condiciones de vida de la gente empeoran. Entonces hace falta gastar más dinero para equipar a la policía y mejorar los salarios de los encargados de mantener a raya a los descontentos. Y también hay que gastar más dinero en cámaras de seguridad y en vigilancia privada y en cercos electrificados. Todos estos gastos que en las últimas décadas se incrementaron mucho no son tenidos en cuenta cuando se decide “reducir costos” echando gente a la calle. Lamentablemente, esta visión estrecha de los negocios es la que predomina entre los líderes de la economía y explica el desastre social y ambiental que estamos atravesando a nivel mundial.

-Nuestra práctica de taichi chuan o chi kung nos enseña a tomar conciencia de lo que estamos haciendo en cada instante y, al mismo, a ser concientes del impacto de nuestras acciones sobre nuestro mundo interno y sobre los demás seres. Ningún cambio positivo en el mundo será posible si no desarrollamos esta conciencia.

-Gracias por escuchar.

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Autor: Daniel Fresno