La máquina de sufrir

El otro día, en medio de la cuarentena dispuesta por las autoridades por la epidemia de covid-19, llegó la siguiente pregunta:

Daniel, me pasa que estoy lavando los platos, colgando la ropa, jugando con mi hija y me descubro pensando en la epidemia, en que estoy encerrado en mi casa sin poder salir, y eso me impide conectarme con el momento, con el “ahora”. ¿Cómo puedo hacer para “apagar la mente” en esos momentos de la rutina? Espero que puedas darme algún consejo. Muchas gracias por tu atención.

Tu pregunta es muy interesante y como todos los asuntos interesantes, tiene muchas facetas. Veamos algunas:

1.-. La mente humana es una herramienta maravillosa. Es capaz de hacer grandes prodigios y -cuando no sabemos controlarla- también grandes desastres. Vos estás sufriendo porque tu mente está generando pensamiento tóxicos. No se trata de “apagar la mente”. Para “apagarla” están el alcohol y las drogas legales e ilegales. El objetivo de nuestra práctica es conocer cómo funciona nuestra mente y aprender a controlarla. Para que esta herramienta maravillosa esté a nuestro servicio.

2.- Cuidar lo que le damos de comer a la mente.
La mente se parece al sistema digestivo. Si comés alimentos tóxicos, tendrás flatulencias, hinchazón, dolores, vómitos o diarrea. Si le das a tu mente alimentos tóxicos sufrirás toda clase de trastornos mentales. Por eso es fundamental ser concientes de con qué alimentamos nuestra mente. ¿Qué estoy pensando ahora? ¿Qué información consumo? ¿Qué películas miro? ¿Qué leo? ¿Qué escucho? ¿Qué pensamientos dejo crecer dentro de ella? Esto es muy importante porque los medios de comunicación viven de vender miedo. Hay un viejo refrán en el periodismo que dice: “La buena noticia no es noticia”. Si no protegemos nuestra mente de cierta basura disfrazada de información, se va a enfermar de pánico, ansiedad, paranoia o depresión.  

3.-  Enfocarse en lo positivo.
En situaciones como la actual la mente suele enfocarse en lo negativo, en lo que falta, en lo que no tenemos. Solo vemos que nos falta seguridad, nos falta libertad de movimiento, nos falta alcohol en gel, nos falta información, nos faltan certezas. Enfocarse en lo que falta genera una mente carente, una mente hambrienta. Eso no ayuda.
Es fundamental contrarrestar esa negatividad enfocándose en lo positivo, en aquello que tenemos, en los recursos con los que contamos. Por ejemplo, si la realidad nos obliga a quedarnos en casa, pensemos en las oportunidades que esto implica. ¿Cuantas tareas hogareñas quedaron pendientes porque tenías que ir a trabajar todos los días? La cuarentena permite ponerse a estudiar cosas nuevas via internet. Tenés màs tiempo para construir un vínculo mejor con tu pareja y tu hija. También tendrás más tiempo para practicar taichi chuan.

4.- Dejar de lado el egocentrismo y tratar de ver la situación desde otra perspectiva.
No sos el único. En este momento toda la Humanidad está pasando por una situación de aislamiento y/o cuarentena. Lo que vos estás sintiendo, lo sienten ahora mismo millones de personas en todo el planeta. Tu sufrimiento no es solo tuyo.
¿Cómo salir de la trampa del egocentrismo? Una vez le preguntaron a un sabio sobre la depresión y respondió: “¿Estás deprimido? Anima a otros”. Si estás angustiado por el encierro y la incertidumbre, ayudá a otros a atravesar la tormenta de la angustia y la incertidumbre.

5.- Gratitud. 
Es muy importante tomar conciencia de todas las cosas que tenemos y de las que nos beneficiamos.
Tenés tu vida: hoy a la mañana te despertaste y te levantaste de la cama. Todos los días miles de personas en todo el mundo mueren durante el sueño. Vos empezaste el día vivo. Agradecé estar vivo.
Tenés una familia que te acompaña. Agradecé que no estás solo.
Tenés un techo que te cobija. Agradecé que no tenés que dormir en la calle.
Cuando abrís la canilla sale agua así de fácil. No tenés que ir hasta el río para traerla. Y además, el agua de la canilla ¡es potable! Tenés comida todos los días en tu mesa. Agradecé al agua y la comida.
La gratitud es muy poderosa y cambiará radicalmente tu manera de mirar la realidad.

6.-No encender la máquina de sufrir.
¿Alguna vez te pasó que tenías que hacer algo que te daba mucho miedo? Seguramente, en los días previos te dabas manija e imaginabas lo dificil que iba a ser la experiencia. Pero al llegar el momento tan temido ¿no te pasó que resultó ser mucho menos doloroso de lo que imaginabas? 
Esto nos pasa a todos. Encendemos la máquina de sufrir: la mente no sabe lo que va a venir e imagina algo terrible y empezamos a sufrir por adelantado. Pero cuando el momento llega, al vivir el presente de ese desafío, no resulta tan doloroso como habíamos imaginado.
La mente suele imaginar cosas terribles sobre el futuro, se trate de un examen, una entrevista laboral o una epidemia. Es importante registrar cuando esos pensamientos aparecen y detenerlos a tiempo, no dejarlos crecer. No encender la máquina de sufrir.

7.- Sí, es muy fácil decirlo, pero ¿cómo hago?
Cuando la mente está agitada por cuestiones del pasado o del porvenir lo mejor es actuar sobre el presente.
Hay dos recursos muy efectivos. Uno es llevar la atención a la respiración y concentrarse en ella. Al hacer esto estamos quitándole fuerza a los pensamientos sobre algo que no está sucediendo y enfocándonos en algo real que sí está ocurriendo ahora: nuestra respiración.
El otro recurso es recitar el mantra Nan Mo A Mi Tuo Foo, en voz alta o para adentro.
Como ya dijimos en otras oportunidades, estas dos herramientas son muy potentes si uno los cultiva cotidianamente. Si uno compra un martillo pero no lo usa regularmente, el día que necesite clavar un clavo con urgencia, probablemente se martille un dedo o arruine el clavo y terminará creyendo erróneamente que el martillo “no sirve”.

8-. Aceptar la impermanencia.
La vida es insegura. Por eso a las compañías de seguros les va tan bien. Porque venden la ilusión de seguridad.
Nadie sabe qué va a pasar en el futuro. Todo, absolutamente todo, está en constante transformación. Nosotros también. Vos ya no sos el mismo que eras al comenzar a leer esto. Ahora estamos y dentro de unos años ya no estaremos. Así son las cosas: todo pasa. Lo agradable pasará y también lo que nos hace sufrir pasará. Comprender esto es muy valioso, especialmente ahora que estamos viviendo días difíciles. Esto que ahora nos hace sufrir tanto, también va a pasar.

Gracias por leer.

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Autor: Daniel Fresno