El estado natural de la mente

por Daniel Fresno

Durante la clase de xingyi quan el vigilante de la plaza se detuvo un buen rato a mirar lo que hacíamos. Por si no lo conocés, el xingyi quan es un arte marcial vigoroso y explosivo, que a un observador poco entrenado puede resultarle parecido al karate do.

Terminada la clase, iba regresando a casa y me crucé con el vigilante, que preguntó:

—¿Qué es eso que estaban practicando?

Xingyi Quan —dije—, un arte marcial de origen chino.

—Transmite mucha paz eso que hacen.

Habíamos estado toda la clase tirando puños y patadas y revoleando bastones, pero eso por fuera. Por dentro estábamos plenamente atentos. Cuerpo, mente y energía trabajando juntos en armonía y eso es lo que registró el vigilante. ¿Y por qué le llamó la atención la paz que reina durante nuestras clases? Porque la paz es poco común. Lo habitual es la guerra. Estamos en guerra todo el tiempo. En guerra contra nosotros y en guerra contra el mundo. Una guerra de conquista y de destrucción.

Cualquiera se da cuenta del clima de guerra que atraviesa el mundo. Una guerra que a veces es explícita y otras vez está latente. La lógica imperante es que el vecino es un peligro y una amenaza y hay que atacarlo antes de que él haga lo mismo.

La guerra que libramos contra nosotros mismos es menos ruidosa pero tan dañina como la otra. Todos los días bombardeamos el cuerpo con comidas y bebidas que intoxican nuestros órganos vitales, acelerando el envejecimiento, provocando enfermedades crónicas y quitándonos energía. Y lo hacemos creyendo que nos estamos dando la gran vida. Todos los días abrimos nuestra mente al bombardeo de los medios de comunicación y las redes sociales, que alimentan dentro de nosotros las semillas del miedo, el odio y la codicia. Y lo hacemos creyendo que nos estamos informando. Buena parte del día envenenamos nuestra mente imaginando escenarios de terror que vendrán en el futuro o reviviendo momentos dolorosos del pasado. y lo hacemos porque no tenemos ningún control sobre nuestra mente.

Estamos tan acostumbrados a esto que cuando vemos a alguien en paz nos llama la atención. Pero es importante comprender que el estado natural de la mente es la paz y la alegría. Lo que hacemos durante nuestras clases es recuperar ese estado natural, practicando la atención plena desde el saludo del comienzo hasta el saludo del final. Alineando cuerpo, mente y energía en un mismo sentido. Nada más y nada menos.

Gracias por escuchar.
Que tengas paz y alegría.


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