¿Qué podemos hacer? Parte 2

por Daniel Fresno

En el encuentro anterior empezamos a hablar sobre las cosas concretas que podemos hacer para desplegar el amor y la compasión en la vida cotidiana. Pero es necesario aclarar que no hacemos esta propuesta desde una perspectiva moral. No decimos que quien actúa con amor y compasión es “bueno” y los que no lo hacen son “malos”. No es una batalla entre el bien el mal. Es una propuesta bien práctica o, si se quiere, científica.

Veamos qué estamos recibiendo del mundo. ¿Estamos cosechando violencia, egoísmo, odio, ignorancia? Tal vez sea porque eso estuvimos sembrando. ¿Nos gustaría cosechar amor, compasión y sabiduría? Tal vez tengamos que sembrar otro tipo de semillas. Es una cuestión de causa y efecto.

Aquí van algunas propuestas:

Hablar y escuchar

Nuestra palabra es muy poderosa y encierra una gran responsabilidad. Es importante tomar conciencia de que las palabras pueden generar gran sufrimiento o pueden generar alegría, confianza y salud. La escucha también puede aliviar o profundizar el sufrimiento. ¿Qué podemos hacer?

Podemos pensar antes de hablar. En lugar de responder de manera automática y refleja ante un estímulo externo, podemos evaluar lo que vamos a decir, el tono en que lo vamos a decir y el impacto de nuestras palabras en la otra persona. Podemos comunicar palabras que lleven paz, alegría, confianza y seguridad a los demás.

Podemos evitar decir mentiras y hablar mal de otras personas. Podemos verificar la veracidad de la información antes de compartirla, evitando así la divulgación de noticias falsas.

Podemos escuchar de manera amorosa y compasiva. No hay nada que alivie más el sufrimiento que una escucha compasiva, sin interpretar, sin criticar, sin juzgar, sin defenderse, sin atacar, sin decir “yo te dije”. Simplemente, escuchar.

Si no podés hacer esto, apoyá a quienes lo hacen.

Consumo responsable

Nuestros hábitos de consumo tienen un impacto directo sobre nuestra salud física y mental y sobre el ecosistema. Es importante tomar conciencia de que el consumo irracional genera sufrimiento y que el consumo responsable puede ayudar a preservar la salud y a recuperarla cuando se perdió. Es importante tomar conciencia de que el consumo compulsivo e irracional aumenta la generación de basura y profundiza la crisis ambiental que ya es grave. ¿Qué podemos hacer?

Podemos consumir alimentos y bebidas que nutran nuestro organismo y que fortalezcan la salud. Podemos evitar alimentos y bebidas que intoxican el cuerpo y nublan la mente.

Podemos consumir lo necesario para generar menos basura y para que -en un mundo con recursos limitados- otros también puedan consumir. Podemos separar la basura y colaborar con su reciclaje.

Podemos evitar consumir imágenes, sonidos y textos que intoxican nuestra mente con miedo, odio, codicia, violencia e ignorancia.

Podemos fortalecer nuestra práctica espiritual para aprender a lidiar con el vacío existencial en lugar de tratar de llenarlo comprando cosas.

Si no podés hacer esto, apoyá a quienes lo hacen.

Gracias por escuchar