El mantenimiento

Un señor mayor se acercó el miércoles al grupo de taichi chuan y empezó a imitar los ejercicios que hacemos al comienzo de la clase. Tenía sobrepeso y le costaba moverse. Las piernas no podían sostenerlo y se sentó en un banco, desde donde siguió haciendo los movimientos con los brazos. Antes de irse nos contó que se llamaba Alberto, tenía 77 años y era kinesiólogo. Su caso es aleccionador.

Haruko también viene a las clases de taichi chuan y hace poco cumplió 80 años. Pero no tiene sobrepeso, conserva una amplia movilidad en todas sus articulaciones y participa de la clase desde el principio hasta el final sin parar para descansar.

Ambos nacieron con pocos años de diferencia y tienen casi el mismo «kilometraje», sin embargo llegaron al día de hoy de manera muy diferente. ¿Qué fue lo que marcó la diferencia?

Nuestro cuerpo se parece a un automóvil. Al nacer recibimos uno cero kilómetro, que con el uso y el paso del tiempo se va gastando. El desgaste es inevitable, por eso, si queremos que el auto dure más tiempo y siga funcionando bien, es importante ocuparse de lo que mi Maestro llama «el mantenimiento». Por ejemplo, conviene fijarnos que no le falte agua y algo muy importante: donde va el agua, lo mejor es poner agua y no, por ejemplo, cerveza. También conviene fijarnos que no le falte nafta y algo muy importante: donde va la nafta, lo mejor es poner nafta y no, por ejemplo, coca cola. Alguien dirá: «Es mi auto y si quiero le pongo coca cola». Es cierto, pero seguramente el motor no va durar lo mismo.

Lo mismo pasa con nuestro cuerpo y la alimentación. Si comemos y bebemos correctamente, nos va a dar más tiempo de buen funcionamiento. Con el descanso, igual. Si uso mi auto como un taxi que circula las 24 horas los siete días de la semana, seguramente va a durar menos. El cuerpo también necesita un descanso correcto para mantenerse saludable. Podemos decir lo mismo sobre la actividad física. Si no uso mi auto por mucho tiempo, la batería se va a descargar, los mecanismos se van a oxidar y cuando quiera ponerlo en marcha, no va a arrancar. El cuerpo también necesita una ejercitación correcta que mantenga las articulaciones lubricadas, los músculos elásticos y fuertes, el corazón saludable y la mente despierta.

Y ya que hablamos de la mente, ella también necesita «mantenimiento». El taichi chuan, el chi kung u otras formas de meditación ayudan a limpiar la mente y mantenerla en forma. El caso de Alberto es muy ilustrativo sobre la enorme distancia que hay entre la información y la práctica. ¿Cómo es posible que una persona estudie kinesiología (kine=movimiento) y atienda miles de pacientes, pero termine con sus propias articulaciones anquilosadas y sus músculos rígidos y débiles? Su caso nos enseña que una cosa es estudiar y acumular información en la mente y otra cosa muy distinta es encarnar esa información y aplicarla en la propia vida, transformándola en una práctica cotidiana.

Prevenir este tipo de soberbia es también parte del «mantenimiento» de la mente.  La soberbia nos hace creer que «ya llegamos», que alcanzamos la meta y ahí comienza la decadencia. Mi Maestro siempre dice que no importa lo alto que hayamos llegado, siempre hay un nivel más alto al que podemos acceder. «Por encima del cielo hay otro cielo», suele decir para recordarnos que es importante mantenerse humilde como un principiante. Una mente que cree que «ya llegó» es una mente que empieza a envejecer.

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Autor: Daniel Fresno