Los 6 remedios milagrosos

Nuestra filosofía es parecida a la de la hormiga. Ella sabe que el invierno es inevitable, por eso en primavera y verano trabaja para acumular comida y no morir de hambre cuando llegue el frío. Una salud fuerte es resultado de un trabajo de hormiga, paciente y constante a lo largo del tiempo.

por Daniel Fresno

Durante el encuentro del domingo recitamos el mantra pensando en los enfermos, en todas aquellas personas que están luchando para recuperar la salud. En estos días de pandemia el tema de la salud y la enfermedad cobra especial vigencia.

Habrán notado que la gran mayoría de las muertes por Covid-19 se dan en personas que ya tenían algún problema de salud previo: cardiopatías, cáncer, diabetes, hipertensión, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (epoc). Resulta que todas estas enfermedades no transmisibles son también las principales causas de muerte a nivel mundial en los últimos años.

En su película «El sentido de la vida» el grupo británico Monty Phyton muestra una escena bastante perturbadora en la que Mr. Creosote, un hombre monstruosamente obeso, va a cenar a un restaurante elegante. El mozo le muestra el menú y el tipo dice; «tráigame todo». Cuando Mr. Creosote termina de comer todos los platos del menú el mozo se acerca para ofrecerle un pequeño bombón de chocolate. Mr. Creosote lo come y explota.

El nuevo coronavirus es como ese bombón de chocolate. A algunas personas no les hace nada, pero a las que ya vienen con la salud deteriorada, puede causarles serios problemas.

Cuando recitamos los Cinco Recordatorios decimos: «Por mi naturaleza estoy destinado a enfermarme. No puedo huir de la enfermedad». Esta frase nos recuerda que la enfermedad es un aspecto inevitable de la vida. Pero ¿qué conclusión saco de esto? Hay una conclusión negativa: “No tiene sentido cuidarse tanto porque al final me voy a enfermar igual”. La conclusión positiva sería: “Sé que la enfermedad es inevitable, por eso tomo las precauciones necesarias para atravesarla de la mejor manera cuando llegue”. Nos gusta más esta última.

Nuestra filosofía es parecida a la de la hormiga. Ella sabe que el invierno es inevitable, por eso en primavera y verano trabaja para acumular comida y no morir de hambre cuando llegue el frío. Una salud fuerte es resultado de un trabajo de hormiga, paciente y constante a lo largo del tiempo. La mayoría de las enfermedades crónicas que provocan tantas muertes a nivel mundial también son resultado de un trabajo paciente y constante, aunque involuntario. Una enfermedad coronaria no se consigue así nomás. Nacemos con las arterias limpias y flexibles y lleva muchos años de malos hábitos nutricionales volverlas rígidas y taparlas de grasa.

Cuando uno está sufriendo una enfermedad crónica producto de malas decisiones no ayuda mucho el echarse la culpa y auto-flagelarse. La enfermedad ya es suficiente castigo. Pero sí es valioso comprender que somos responsables de buena parte de nuestra salud. Y que de aquí en adelante hay muchas cosas que puedo hacer para recuperar o mejorar mi salud.

En primer lugar, conviene recordar los seis remedios milagrosos: aire, agua, sol, ejercicio, alimentación y descanso. Si respiramos bien, bebemos suficiente agua, tomamos sol de manerar prudente, hacemos actividad física, descansamos lo necesario y alimentamos sabiamente tanto el cuerpo como la mente, tendremos una mejor calidad de vida y un sistema inmunológico fuerte. Y cuando la enfermedad llegue seremos capaces de atravesarla de la mejor manera.

Gracias por escuchar.